

Conmigo no tienes que fingir. No tienes que decir nada. Si me necesitas, silba. Sabes silbar, ¿no? Sólo tienes que juntar los labios y soplar. Y yo acudiré a tu llamada.



Me da vértigo el punto muerto, y la marcha atrás, vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras, y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas, y aquellos que se aferran, a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico, y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.
Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…
- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible…
Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado…
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Haz el amor, UNA Y MIL veces haz el amor, entrégate, come rico, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, levántate temprano, corre, vuela, canta, ponte linda, ponte cómoda, admira el paisaje, disfruta, y sobre todo, deja que la vida te despeine.
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.